Convivencia escolar

           El Manual de Convivencia Escolar responde a la necesidad de generar, construir y garantizar una cultura de amistad, tolerancia y respeto al interior de nuestra institución Educativa.

            Es por ello, que la familia y la escuela han de cumplir un papel de relevancia fundamental y protagónico trabajando a la par para que cada uno de os puntos que se expondrán sean llevados a cabalidad. En este sentido, el Colegio El Faro, como unidad educativa, establece un conjunto de normas que regulan las relaciones humanas con énfasis en una política adecuada de resolución de conflictos, primando en ello el respeto a los derechos y deberes en cada uno de los integrantes de los estamentos que conviven en nuestro establecimiento.

            El presente reglamento, se fundamenta en la legislación vigente contenida en los siguientes cuerpos legales: Constitución Política de la República de Chile; Ley General de Educación; Estatuto Docente; Reglamento del Estatuto Docente; Declaración de los Derechos del Niño; Política de Convivencia Escolar; Ley y Reglamento de los Consejos Escolares y Declaración Universal de los Derechos Humanos.

            Este Reglamento Interno (Manual de Convivencia Escolar), tiene por objetivo salvaguardar los valores de su Proyecto Educativo; establecer los requerimientos de organización y funcionamiento de la Institución y cautelar la sana convivencia de la Comunidad Educativa, basada en el respeto a los derechos de los individuos que la componen.

            Este Manual es parte del Proyecto Educativo y, por lo tanto, un importante instrumento para instalar en nuestra comunidad educativa un ambiente de formación en los principios valóricos y pedagógicos. Queremos ofrecer a los alumnos y a sus padres un sólido proceso de enseñanza-aprendizaje y de formación, una preparación seria para la vida personal y social, familiar y profesional.

            También se describen las conductas que vulneran las normas de convivencia, la descripción de los procedimientos disciplinarios y además del compromiso diario de los docentes, administrativos y auxiliares, en el sentido de velar y cautelar el cumplimiento de estas normas y poder así garantizar una interacción respetuosa al interior de la Unidad Educativa; sosteniendo, el diálogo como el primer instrumento privilegiado para abordar conflictos y dificultades académicas.

            El énfasis está puesto en establecer un marco proactivo que sirva de base para adoptar las medidas formativas y preventivas pertinentes que permitan una sana convivencia de toda la comunidad escolar. Establece, en este aspecto, deberes y derechos bien alineados de todos los integrantes de ella.

            Así, cualquier decisión adoptada no debería ser arbitraria, pues deberá ceñirse a procedimientos criterios y valores que se desprenden de los derechos y de los deberes tanto de los alumnos como de los apoderados.

            Estas normas no tienen como finalidad eliminar los conflictos entre las personas, sino neutralizar la arbitrariedad en la administración y en el manejo de procedimientos y sanciones para toda la comunidad escolar.